Dayle Haddon

La modelo, actriz y activista platicó con La Gaceta sobre sus proyectos y vida personal. / Por: Emmanuel Sandoval.
Dayle Haddon

Desde 2008, Dayle Haddon es embajadora de UNICEF. Fotografía: Town & Country.

La modelo y actriz canadiense (Montreal, 1948) Dayle Haddon, quien fuera embajadora de las firmas de belleza más importantes de todos los tiempos (Estée Lauder, L’Oréal, Revlon y Max Factor), no es ninguna extraña en el mundo de las celebridades. Nombrada Miss Montreal a los 18 años, Dayle apareció en las portadas de las publicaciones más destacadas de la industria de la moda durante los sesenta y setenta. Ahora, “alejada” de la moda, Haddon recorre el mundo promoviendo su fundación WomenOne. Durante la pasada edición del Women’s Forum México, La Gaceta conversó con ella sobre éste y otros temas.

BELLEZA ETERNA

“A lo largo de mi vida me he enfrentado, una y otra vez, a constantes críticas. Hubo momentos en los que realmente me sentí deprimida”, confiesa Dayle, quien después de varios años fuera del radar de la moda se convirtió, en los noventa, en una de las primeras modelos “maduras” en protagonizar la campaña de una firma de belleza. “Sé que fue un gran shock para muchos”, dice entre risas, “no esperas ver a una mujer con arrugas promoviendo una firma antiedad, ¿cierto? La belleza es subjetiva. Todos somos hermosos, desde el primer instante hasta nuestro último suspiro.”

“No hay nada más importante que verte todos los días al espejo y amar cada parte de tu cuerpo.”

EN LA CIMA DEL MUNDO

Nombrada dos veces como una de las “10 mujeres más bellas del mundo” por la revista Harper’s Bazaar, Dayle no fue recibida en la industria con bombo y platillo. “En aquella época sí existía un verdadero problema de diversidad. Yo no era una amazona rubia. Mi estatura [1.70 m] no era suficiente para ser modelo y me dijeron, una y otra vez, que no iba a llegar a ningún lado”, asegura Haddon. Pero cada vez que alguien le decía “no”, ella lo volvía a intentar. “De repente ¡lo logré. Me había convertido en modelo!”, dice con una enorme sonrisa, seguida por una fuerte carcajada. Y es que para Dayle ser modelo no era un simple capricho, sino un sueño por ser parte de un mundo que ella admiraba desde pequeña. “Tuve la magnífica oportunidad de trabajar con algunos de los artistas más sobresalientes del siglo pasado y con mujeres que, al igual que yo, estábamos enamoradas de nuestra profesión”. Al cuestionarla sobre si lo volvería hacer todo de nuevo, Haddon confiesa que “sí, pero haría las cosas a mí manera, con mis condiciones y mis reglas”.

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Dayle Haddon se convirtió en una de las modelos más fotografiadas en los setenta y ochenta.

LA MATERNIDAD

Durante los setenta y ochenta, la ahora embajadora de la buena voluntad de UNICEF apareció en más de 100 portadas de revistas, fue fotografiada por las lentes más brillantes del siglo XX (Cecil Beaton, Helmut Newton, Guy Bourdin y Richard Avedon, entre otros) y fue musa de Yves Saint Laurent y Pierre Cardin. Durante esas dos décadas, además, participó en más de 20 películas. “Era una verdadera carrera contrarreloj. No tenía tiempo para absolutamente nada más”, dice, al tiempo que suspira y hace una pausa prolongada. “Fueron años en los que aprendí mucho de mí misma”, recuerda. Además de cumplir con sus múltiples compromisos profesionales, Dayle, quien se había convertido en madre a los 20 años, debía cubrir con el que, afirma, fue el rol más importante de su vida: la maternidad. “Hay muy pocas cosas de las que me arrepiento en mi vida”, dice con lágrimas en los ojos, “una de ellas es que creo que pude haber sido mejor madre. Sé que amo a mi familia más que a ninguna otra cosa en el mundo, pero pude haberlo hecho mucho mejor”.

“Hay una fuerza latente en este mundo que está esperando ser liberada. Esa fuerza se llama mujer y todos tenemos que ser partícipes de su despertar.”

LABOR ALTRUISTA

“Hay una fuerza latente en este mundo que está esperando ser liberada”, señala con firmeza, “esa fuerza se llama mujer y todos tenemos que ser partícipes de su despertar”. Bajo ese precepto, Dayle creó, en 2008, WomenOne, una fundación cuyo lema es: “Educa a una niña. Cambia el mundo”. De acuerdo con datos de Naciones Unidas, más de 62 millones de niñas y adolescentes no tienen acceso a la educación, por lo que durante la última década WomenOne ha abierto escuelas y llevado servicios básicos, como agua potable y alimentos, a comunidades en Haití, Turquía, Jordania y varias ciudades africanas. “No hay labor, voluntarios ni apoyo económico que alcancen para erradicar el analfabetismo infantil, pero estoy muy orgullosa de los logros de esta fundación y agradecidísima con toda la gente que nos ha apoyado y que continúa haciéndolo para que algún día logremos un cambio radical”. Sobre cuál le gustaría que fuera su legado, Dayle asegura: “Quiero irme sabiendo que logramos un cambio.”

En este artículo: Dayle Haddon, Entrevista, Modelo
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