El momento de Le Chat

Platicamos con Grégoire Chalumet, CEO de la firma Le Chat e integrante de la cuarta generación de la familia fundadora.

Desde que Antoine Durand creó un taller de tejidos en la comuna francesa de Chauffailles y su hija fundó, 10 años después, junto con su esposo Jean Chalumet, Lingeries du Chat, que más tarde asumiría el nombre de Le Chat, esta firma familiar francesa ha seguido una emocionante evolución que la ha convertido en lo que es hoy: líder en el mercado de la lencería de noche y homewear. Su símbolo es un animal muy especial, el gato, como sinónimo de dulzura y feminidad.

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Primero que nada, ¿nos puedes hablar un poco de la historia de la marca? Tengo entendido que fue fundada por tu bisabuelo.

Es verdad, es una empresa familiar. Fue el padre de mi abuela quien empezó todo en 1934 como una fabrica de telas. Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, mis abuelos empezaron a elaborar lencería. En ese entonces, el nombre de la marca no era Le Chat, sino Du Chat, por las iniciales de mi abuela, Durand, y mi abuelo, Chalumet.

¿Cómo fue la evolución de la firma desde entonces?

Ha cambiado mucho de aquella época, donde manejaba una visión muy clásica, a lo que nos enfocamos hoy: prendas de noche y de interior para quedarse en casa. A partir de los ochenta, el homewear se convirtió en un mercado importante. Para entonces, la marca ya había adoptado su nuevo nombre: Le Chat (El Gato, en francés), con el lema “Moda para la casa”. Hoy nuestro negocio se integra al 50% por homewear y 50%  de lencería, aunque en México existe mayor potencial para el primero. Hay pocas marcas que propongan una oferta completa de prendas para quedarse en casa y de tan alta calidad como la nuestra.

¿Cómo llegaste a la compañía?

Soy la cuarta generación de la familia fundadora, pero nunca fue una obligación unirme a la compañía. No lo sentí como un compromiso forzoso. Hace 13 años comencé a laborar en el servicio de exportaciones de la empresa y me encantó. Luego trabajé con mi padre y fui adquiriendo cada vez más responsabilidades. Desde hace seis años soy el director de la firma, y puedo decirte que me fascina lo que hago y lo que se puede alcanzar con una pequeña empresa como la nuestra.

¿Cómo ven a la marca sus clientas?

Si le preguntas a una mujer que usa nuestras piezas qué es Le Chat, te contestará que la asocia con calidad. Para mí, eso es bueno, pero hoy en día no es suficiente. La calidad es deseable, pero si tu marca no tiene no tiene un estilo y un espíritu definidos, no podrá posicionarse bien en esta industria.

¿Tú cómo la definirías?

Es principalmente calidad y feminidad. Siempre hemos hecho productos para ellas y hoy más del 85% de quienes trabajan en la compañía son mujeres. Casi no hay hombres. No sé explicar exactamente la razón, pero el espíritu de la empresa es femenino. Son mujeres trabajando para mujeres. Parece sólo un detalle, pero no lo es, porque este carácter femenino se percibe en todos los detalles de las colecciones.

El momento de Le Chat 2¿Qué otra característica define a la marca?

Es típicamente francesa. De esto no me había dado cuenta, pero cuando clientes de Japón, México u otros países revisan nuestro catálogo, me dicen que tiene un estilo muy francés. Es impactante, porque lo hacemos sin sentirlo ni proponérnoslo. Es algo natural, como sucede con otras marcas del lujo de mi país.

¿Cómo es el diseño de la piezas de Le Chat?

No somos una marca de moda, pero tampoco nos dirigimos a mujeres clásicas o adultas mayores. Lo que hacemos son productos que corresponden a lo que necesitan las mujeres para obtener bienestar cuando se encuentran en casa, con la adaptación de la moda, pero con la comprensión de lo que se requiere en homewear. Es para mujeres que están interesadas por la calidad, el estilo y, sobre todo, conseguir algo diferente.

¿Qué cualidades del animal que da nombre a la marca (el gato) podríamos encontrar en ella?

Para mí es un animal muy femenino, que es suave y tiene una audacia felina. Hay varios anuncios en diferentes mercados donde, para resaltar lo femenino, se utilizan gatos. Es gracioso, porque en mi familia no sentimos un gusto especial por ellos. Al principio, la denominación de la marca era, como te comenté, la historia de dos nombres: Durand y Chalumet, pero en francés Du Chat también quiere decir “Del gato”, así surgió la idea de la “Lencería del gato” [risas].

¿Cuál es la cualidad o característica de las prendas de la que más te enorgulleces?

En primer lugar, sabemos seleccionar los mejores tejidos que hay para fabricar este tipo de producto. Existen cientos de telas procedentes de los más diversos países, pero sólo dos o tres se ajustan a nuestra marca. Son tejidos naturales, supersuaves y de una profunda calidad, lo que permite que la prenda perdure a través del tiempo. Conozco clientas de Le Chat que tienen un pijama de nuestra marca desde hace 20 años.

¿Todos los productos de Le Chat responden a esta longevidad?

No necesariamente. Por un lado, nuestras batas ofrecen gran calidad y durabilidad, pero también tenemos otras piezas que se relacionan con un tipo de compra hecha con el corazón. Comprar una bata es más una necesidad. Recordemos que el 50% del negocio se dirige a este tipo de producto. En cuanto a la otra mitad, las mujeres que van de shopping a, por ejemplo, El Palacio de Hierro en México o a Galeries Lafayette en París, también encontrarán productos que no sólo necesitan, sino que les gustan. Son cosas que compran con el corazón. Y estoy satisfecho de que en Le Chat podamos cubrir ambos mercados. Hacemos las batas y las pijamas de algodón, que son un poquito clásicas y que toda la gente tiene en su habitación, pero también fabricamos las otras prendas, que no son de moda sino contemporáneas y que todas las mujeres, desde los 25 hasta 60 años, se pueden poner.

El momento de Le Chat¿Cuáles son las inspiraciones de las colecciones de Le Chat?

Tengo la suerte de viajar mucho. Hoy estoy aquí en México, mañana en Nueva York y la próxima semana en Rusia. Me encanta visitar con mi equipo las diferentes tiendas para conocer lo que se vende de prêt-à-porter de otros mercados para ver cómo se ha desarrollado la moda y la sociedad. Y luego entender cómo esta evolución se puede adaptar a nuestro pequeño ámbito del homewear, que es un mercado de nicho. Creo que ése es uno de los puntos fuertes de Le Chat: saber anticipar, sentir y adaptar tendencias a un mercado tan específico como aquel al que nos dirigimos.

¿Qué otros factores toman en cuenta para la confección de sus piezas?

La evolución del modo de vida de las mujeres en la mayor parte de los países desarrollados en el mundo. Hay quienes trabajan, pero un día por semana no laboran en su oficina, sino desde su casa. Se quedan en jeans, con una chaqueta Le Chat o una t-shirt de la marca, ¡pero se ponen homewear! Así en la mañana pueden llevar a la escuela a sus hijos vistiendo sólo un set de Le Chat. El homewear me remite a un nuevo modo de vida de las mujeres. Con él no necesariamente llegarás en la noche a tu casa a ponerte en pijama, sino que puedes vestir una chaqueta si tienes frío pero quieres seguir luciendo elegante. Así es el homewear, brinda posibilidades para lucir bien en distintos ambientes de relajación, como la playa, el jardín, el hogar, etcétera.

En este universo de lencería y homewear, ¿cómo se relacionan los aspectos de la sensualidad y comodidad? ¿Se juntan o son dos cosas distintas?

Depende, tenemos piezas que son más de seducción y otras de homewear. No hacemos prendas sexies per se. Creamos seducción pero siempre anteponiendo el confort. Hay productos que son de seda por fuera, pero por dentro de un algodón supersuave. En algunas piezas de homewear también utilizamos encajes. Son muy cómodas, pero siempre hay detalles femeninos que no los notas a simple vista, sino hasta que los compras y los usas.

El momento de Le Chat 1¿Qué mujer francesa representaría de mejor manera el concepto de la marca?

Hay una modelo de L’Oréal, Laetitia Casta, que ha confesado que compra Le Chat porque ella es muy friolenta pero al mismo tiempo muy sexy. Con Le Chat, encuentra algo para cubrir ambos aspectos. Para mí, ella es la mejor publicidad para mi marca.

¿Cómo deben hacer sentir a las mujeres la lencería y el homewear ideales?

Suave, porque, por ejemplo, una chamarra no está en contacto directo con tu piel, mientras que el homewear normalmente sí. Así que, si no es supersuave, no se puede vestir en casa. En ese sentido, lo más importante son los tejidos, que deben ser naturales, cómodos y que se ajusten a la forma de los productos. Es importante que permitan la libertad de movimiento. Por ejemplo, en este invierno hemos vendido mucho los ponchos. Tenemos muchos ready-to-wear y  homewear que te permiten moverte y hacer muchas cosas. Para mí, es una prenda típica del homewear y la lencería.

Cómo parte de la cuarta generación familiar, ¿cuál es la dirección que quieres dar a la marca?

Hay tres vertientes: en primer lugar, el producto es lo más importante para que mi marca evolucione hacia donde deseamos. No quiero que seamos un firma de moda, sino contemporánea, que se ajuste a un modo de vida. Tenemos que crear productos que correspondan con esa filosofía. En segundo lugar, las exportaciones. Somos una marca francesa. Mi país es maravilloso, pero pequeño. Nuestro objetivo es vender nuestros productos en todos los lugares donde haya mujeres interesadas por seguir este estilo de vida. En tercer lugar, el internet y la venta online. Tenemos nuestro propio website desde hace dos años. Pienso que en un futuro más del 50% de nuestro negocio será con esta modalidad, tanto en Francia como en el resto de los países. Todo el día estamos pensando en nuevas formas de enriquecer estos tres campos. Estamos muy contentos de todo lo que hemos vendido en Europa a través de esa plataforma.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Comenzar con una idea y, meses después, obtener un producto que se comercializará de una forma global a otros países. Hace dos años no había Le Chat en México. Hace tres años no había venta online de nuestros productos. Creo que eso es lo que me gusta más: partir de cero de una idea y de ella crear algo nuevo que podremos mostrar más adelante a los demás y que nos permitirá seguir creciendo.

¿Qué comentarios has escuchado de las clientas mexicanas sobre Le Chat?

Que es típicamente francesa y supersuave. En especial durante el invierno, nuestra marca es muy apreciada. Para mí, como francés, México es como la playa por sus altas temperaturas, pero en las noches es más fresco. Además, las casas no están muy reforzadas para guardar el calor. Por ello, hace frío dentro de los hogares, incluso más que en Francia. Me he encontrado con que las mujeres mexicanas, sin importar su edad y si su forma de vestir es a la moda o clásica, necesitan productos para el invierno para cuando hace frío dentro de su hogar. Ahí es cuando entramos nosotros. Esperamos seguir contribuyendo a que las mujeres de su país sigan sintiéndose cómodas sin dejar de lucir increíbles en casa.

lingerielechat.com

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