Toms: diseño y filantropía

Conoce a Blake Mycoskie, fundador de TOMS, reconocida compañía de zapatos que une el diseño con la filantropía.    
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Con el proyecto Coffee by TOMS, cada bolsa de TOMS Roasting Co. Coffee brinda 140 litros de agua limpia a una persona, lo que significa el abastecimiento de una semana.

¿Recuerdas exactamente el momento en el que se te ocurrió la idea de TOMS?

Sí, lo recuerdo como si hubiera pasado ayer. Estaba sentado en un campo de polo, con mi entrenador. Le contaba que el día anterior había estado haciendo servicio social en una comunidad y que los niños estaban muy emocionados de que les daríamos un par de zapatos. Él conocía muy bien la zona de la que le hablaba y me dijo: “Si estos niños necesitan zapatos para ir a la escuela y los voluntarios recolectan zapatos para dárselos, está bien, pero, ¿qué pasa cuando necesitan el siguiente par de zapatos? Algún día no les quedarán, y ustedes no estarán aquí”. Estuve de acuerdo con él, era una gran experiencia pero no había un plan para sostener esas acciones altruistas. En ese momento no sabía mucho sobre las asociaciones no lucrativas pero a la mañana siguiente pensé “¿Por qué no ver este problema desde una perspectiva de negocio y no de caridad?”.

Hay tanta necesidad en el mundo que, sin importar cuánto das, nunca es suficiente. ¿No es frustrante?

Todo depende de tu horizonte temporal. En 1920, mis abuelos en Estados Unidos no tenían agua ni electricidad. Vivían de una manera similar a la que viven algunos amigos míos en África, a los que podríamos considerar los más pobres. ¡Eso es tan sólo en 90 años! Si puedes satisfacer las necesidades básicas de la gente, como educación y empleo, en 100 años un país puede pasar de ser muy pobre y rudimentario a ser uno sofisticado y que pueda contribuir con la economía global. Es cierto que nunca puedes dar suficiente, pero sólo si piensas en el presente y no a la larga. Eso hace que venga a mi mente si estamos construyendo la empresa más grande de calzado. Aún no lo sabemos y no sé si yo llegue a verlo en este mundo. Por ahora sé que en África no conocen Nike, y a TOMS sí.

Debes estar muy orgulloso.

Es interesante pensar que los zapatos deportivos que para mí son los más populares, no son conocidos en muchas partes del mundo. De hecho, en regiones como África nuestros modelos son tan conocidos que copian nuestros diseños. Uno de los niños que ayudo es de Etiopía, y ahora estudia en Estados Unidos. Para mí es como un hijo, como un amigo y como un hermano. Este verano, cuando visitaba su casa durante las vacaciones, me envió una foto de una tienda de TOMS piratas en su país. Para mí eso habla de la importancia que ha adquirido la marca para los etíopes debido a las donaciones.

¿Crees que la manera en la que piensas viene de tu familia, de tu generación, de tu país o de dónde?

El instinto empresarial lo saqué de mi mamá, quien era escritora pero veía el mundo editorial de una manera emprendedora. Por otro lado, he pasado por diversas circunstancias únicas, desde que empecé mi primer negocio a los 19 y el camino que seguí después que, sin duda, me llevó a aprender muchas cosas. Todo lo que he hecho me ha impulsado a intentar cosas nuevas, y ése es el corazón de lo que realmente es TOMS. Mucha gente cree que el éxito inicial fue 100% por las donaciones, pero regresamos a hablar con nuestros primeros clientes y encontramos que lo que les pareció muy interesante era el concepto de la marca, gente joven, interesada en ser un poco rebelde en sus compras. A ellos TOMS les pareció una idea tan radical, que los impulsó a hacer la primera compra.

Empezaste tu primer negocio a los 19 años. ¿Te sientes cansado en este momento?

Sí, la mitad de mi vida la he pasado tratando de construir lo que tengo hoy. Llevo cinco años trabajando a un ritmo acelerado. He delegado parte del negocio a otras personas y ahora paso mucho tiempo viajando, buscando nuevos mercados y todo eso puede resultar cansado. Ahora soy papá y me he tomado un par de meses para conectarme con mi hijo y con mi esposa Heather. Será interesante ver si puedo mantener el balance.

¿Y en cuanto al café?

Es un proyecto nuevo. Queríamos tener un impacto en la economía local de lugares como Malawi, Honduras, Ruanda y Guatemala, donde donamos muchos zapatos y la industria cafetalera es grande. Pensé que si ya estamos ahí, apoyando a los niños, podemos traer el café e integrarlo a algunas de nuestras tiendas. El proyecto está en una etapa prematura, por ahora sólo lo vendemos en Nueva York, Venice Beach, Austin, Chicago y Portland. La reacción ha sido maravillosa. Ha impulsado muchísimo nuestras tiendas propias.

Hace unos años publicaste un libro: Start Something That Matters, lleno de enseñanzas y que guarda parte de tu personalidad. ¿Planeas escribir algún otro?

Probablemente. Fue difícil porque me tomó mucho tiempo y energía. Lo hice en 2010 cuando el negocio apenas iba creciendo. No pensaba escribir ningún otro, pero el tiempo que estuve en casa cuando nació mi hijo tuve mucho tiempo para pensar y leer otros libros y creo que ahora los consideraré. Quizás no sea sobre negocios sino sobre lecciones de vida.

¿Qué tan diferente eres ahora, después de tener un hijo?

Definitivamente creo que voy más lento. La mayoría del tiempo te riges por un horario y al tener un hijo todo es tan hermoso, tan puro, tan inocente y tan simple que inevitablemente te obliga a ir más lento y a disfrutar el momento. Me ha hecho una persona más paciente, que se detiene a escuchar lo que la gente tiene que decir.

¿Qué le dirías hoy al Blake de 19 años que quiere empezar una empresa?

De la manera más humilde creo que no le diría que hiciera nada diferente. Aunque para lograrlo he perseguido, he tomado riesgos y no me he restringido en nada. Más bien, lo que le diría a la gente de 19 años hoy es que no tomen ni el primer trabajo ni el segundo por el dinero que van a ganar. Eso tendrá más impacto a futuro que aceptar un gran empleo bien pagado. Desde luego que yo no hice eso, como empresario simplemente me la pasaba intentando que las cosas funcionaran, y algunas lo hicieron y otras no. Pero me gusta inspirar a los jóvenes a hacer lo que les apasiona, especialmente cuando están en los 20. Y si lo haces te vuelves bueno en ello, luego se traduce en un salario.

¿Qué más te gustaría que supiéramos en México?

Que somos una empresa, no una caridad. Es un negocio que genera ganancias y que quiere competir y quiere que lo consideren por su diseño. Pero que no sólo ha tenido éxito financiero, sino que además ayuda a 60 millones de niños para que tengan un par de zapatos. Espero que la gente pueda ver todo el concepto.

Si quiere saber más sobre Blake Mycoskie, consulta la edición 130 de La Gaceta de El Palacio de Hierro, disponible en nuestras tiendas, o bien, descarga la versión para iPad desde la iTunes Store.

TOMS de venta en El Palacio de Hierro.

En este artículo: TOMS, Blake Mycoskie, filantropía, ZAPATOS
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