El Palacio de Hierro: 125 AÑOS

Cumplimos un nuevo aniversario y lo celebramos con una revisión de nuestra historia a través de los personajes, las piezas y los acontecimientos que la han definido.

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UN ANIVERSARIO MUY ESPECIAL
DECIR QUE SE CUMPLEN 125 AÑOS ES FÁCIL. PERO MANTENERSE TANTO TIEMPO EN LA EXCELENCIA ES RESULTADO DEL TRABAJO HONESTO,PONER EN PRÁCTICA LOS MEJORES VALORES Y OFRECER SOLO CALIDAD. ASÍ HA SIDO LA HISTORIA DE EL PALACIO DE HIERRO.

LA LEYENDA COMIENZA
Cuando uno pisa una tienda de El Palacio de Hierro no está entrando a un establecimiento común. Está llegando a un lugar mágico y legendario, precursor de las principales tendencias en moda, interiorismo, comercio, publicidad y arquitectura en el país. Esta historia, con más de un siglo de duración, se inicia en el año de 1864, cuando llegaron a México los comerciantes barcelonetas Joseph Tron y José Léautaud, quienes, con el objetivo de crear en México una tienda al estilo de la parisina Au Bon Marché, comenzaron en 1888 la construcción de un gran edificio en el terreno que antes ocupaba una casa en las calles de San Bernardo y Callejuela.
Así, comenzó a edificarse una enorme estructura cuadrada de delgadas columnas de hierro y barandales que parecían de filigrana. Los transeúntes, impactados ante el inmueble que marcaría el inicio de la arquitectura modernista en el país, exclamaban: “Parece un palacio… ¡un palacio de hierro!”. Sus propietarios, satisfechos ante las reacciones que despertaba su proyecto, decidieron adoptar ese nombre y en 1891 se inauguraba formalmente El Palacio de Hierro, que en ese entonces se convertía en el edificio más alto de la ciudad, con un diseño y construcción pioneros en México, que ofrecía largos mostradores de madera y cristal, y servicios de vanguardia como un camión de reparto, oficina de correos propia y una oferta de los mejores textiles, casimires, estambres, sombreros, camisas, corbatas, mascadas, cristalería, relojes, guantes, artículos de escritorio, anteojos de teatro, bolsos de mano y carteras, entre muchos otros productos, provenientes principalmente de México y Francia.

LA CONSOLIDACIÓN
A partir de entonces El Palacio de Hierro se convertiría en símbolo de la tienda departamental exitosa y próspera. Para 1898, con el fin de disponer de más capital para seguir creciendo, se crea El Palacio de Hierro, S.A., la primera sociedad anónima en su ramo. Se inicia, también, a partir de 1900 la ampliación de la tienda, con la construcción de un nuevo inmueble junto al edificio principal y la creación de varios talleres en diversas zonas de la ciudad, para la elaboración de artículos como corbatas, camisas y paraguas.

AVE FÉNIX
En el comienzo del siglo no todo fue miel sobre hojuelas para la tienda. En 1914, un cortocircuito provocó un incendio que consumió gran parte del armazón de hierro del edificio principal. Sin embargo, al igual que las grandes dificultades sirven para poner a prueba a los espíritus más fuertes, la compañía decidió seguir dando servicio en sus inmuebles anexos y en tanto encargó la construcción de una nueva sede al reconocido arquitecto francés Paul Dubois. Ésta fue inugurada en 1921, tal como conocemos hoy a El Palacio de Hierro Centro, en un inmueble de vanguardia, de concreto armado y estilo art déco, con un gran patio central cubierto por el vitral del artista Jacques Gruber. El lema adoptado para impulsar esta nueva etapa fue “El Palacio de Hierro, la casa de todos”. Es la época en que también se une al grupo Juan José Blanco, padre del actual director general, José María Blanco.

MOMENTOS CLAVE
Para 1929, año en que la economía de todo el mundo sufría con el colapso de Wall Street, se une a la plantilla Marguerite Rostan, que dejó una enorme huella en los 77 años que estuvo en la compañía. Los cincuenta también fueron la época para otros momentos cruciales: se adopta de manera definitiva el enfoque de la venta al menudeo, es decir, dedicarse a atender las necesidades de los individuos, no de las corporaciones; se lanza la primera tarjeta de crédito del almacén; y se comienza la construcción, en 1954, de una nueva sede fuera del Centro Histórico. Para ello, se compra el terreno de la antigua plaza de toros de la calle de Durango, en la colonia Roma, que comenzaba a convertirse en una de las zonas más importantes y prósperas de la ciudad. La nueva tienda se abrió en 1958, y en ella se privilegiaba la sobriedad, la iluminación natural, la vista de los aparadores desde la calle y un gran estacionamiento al aire libre.

 

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El Palacio de Hierro Durango se inauguró en 1958 / El Palacio más reciente es el de Villahermosa.

 

UNA NUEVA ERA
La vida es un constante cambio y evolución. Pese a que El Palacio de Hierro despuntaba cada vez más como una tienda insignia y símbolo de los nuevos tiempos del país, los miembros fundadores de la compañía consideraron que era el momento de vender. Pero decidieron que no lo harían a cualquiera, sino solo a quien demostrara que tenía la filosofía y el deseo de conservar los valores y el espíritu que tanto había costado cimentar. Muchos grupos estuvieron interesados, pero no se lograba un acuerdo que satisficiera a ambas partes, Finalmente, en 1963, Don Alberto Baillères viaja personalmente a Francia para entrevistarse con Hipólito Signoret, cabeza del principal grupo accionario. Su propuesta lo convenció y a su vez el joven empresario convenció a su padre, Don Raúl, de la excelente oportunidad que representaba adquirir los almacenes. A partir de entonces la familia Baillères se convirtió en la accionista mayoritaria. La nueva era de El Palacio se cimentaría en tres principios: ser la mejor tienda de México, publicidad más efectiva e introducir las mejores marcas de prestigio.
En 1967 se crea El Salón Internacional, la exclusiva sección de grandes marcas de ropa, a cargo de Emma Guerra y con Marguerite Rostan como asesora de modas, que aglutinaba el talento de reconocidos diseñadores, como Bill Blass, Manuel Pertegaz, Lanvin, Óscar de la Renta, Manuel Méndez, Enrique Martínez, Carlo Demichelis y Keko Demichelis, quienes presentaban sus colecciones dentro de la propia tienda. Se abrió también un sitio para los hombres que deseaban vestirse de manera clásica pero con diseños sofisticados de lujo: El Salón Inglés.

TIENDA TRAS TIENDA
Cada nueva tienda abierta por El Palacio de Hierro marcaba tendencia en el panorama de la Ciudad de México. Así, en 1979 se aceptó la invitación de un centro comercial al sur de la ciudad, vecino del elegante barrio de Pedregal de San Ángel, para fundar una nueva sede. El Palacio de Hierro Perisur abrió sus puertas en 1980, y con él se iniciaba un nuevo estilo, el de las boutiques internas, que consistía en una serie de tiendas con un espacio y mercancía exclusivos. Se trataba de una idea adelantada a su tiempo: la de crear una verdadera experiencia de compra en cada rincón de las instalaciones.
Nueve años después, en 1989, se abre el cuarto Palacio sobre un extenso terreno de Coyoacán, donde alguna vez estuvo el rancho de la familia Andrew Almazán. Por primera vez se tenía un centro comercial perteneciente totalmente a El Palacio de Hierro. La fachada fue obra del arquitecto Javier Sordo Madaleno, que a partir de entonces trabajó en todas las tiendas de la firma.

LA MODERNIDAD
Desde julio de 1992, José María Blanco Alonso se hizo cargo de la dirección general de El Palacio de Hierro. Bajo su liderazgo, se inauguró en 1993 la tienda de Santa Fe, la de mayores dimensiones hasta el momento, y siete más: Polanco (1997), Satélite (1998) e Interlomas (2011), en el D.F. y Área Metropolitana; y Puebla (2002), Monterrey (2005), Guadalajara (2008) y Villahermosa (2012), con las que se concretaba la expansión al interior del país.
Asimismo, fiel a la tradición de la publicidad creativa y original, en 1996 se lanza el eslogan “Soy Totalmente Palacio”, creación de Don Alberto Baillères. También, se exploran otras áreas de negocio, con Casa Palacio, la tienda especializada en interiorismo y decoración (ubicada en el Centro Comercial Antara), que ha sido internacionalmente premiada y abrió una segunda sucursal en Santa Fe en este año, que se unieron a las de Acapulco y Cancún; y La Boutique, en Acoxpa, Acapulco y Cancún.

AND THE AWARD GOES TO…
En los últimos años han llegado diversos reconocimientos internacionales, que reflejan la importancia que ha adquirido la tienda en todo el mundo. En 2008 Casa Palacio obtuvo el “Global Innovation Award” por la mejor tienda de interiorismo y artículos para el hogar; en 2010 la sede de Guadalajara es premiada por la EuroShop Retail Design como el mejor concepto de tienda departamental; y en 2011 La Boutique Palacio Cancún obtiene el premio WGSN. Además, en 2012 el estudio RepTrak Pulse México colocó a El Palacio de Hierro en primer lugar en la categoría de Mejor Reputación Corporativa; la Association for Retail Environments (ARE) entrega el “Design Award” en la categoría de Tienda Departamental a El Palacio Interlomas; y como cereza del pastel, WGSN premia a El Palacio de Hierro como “Mejor Tienda”, venciendo a otras de tanta tradición como Harrods y Selfridges (Londres), Lane Crawford (Hong Kong) y Barney’s (Nueva York).
De igual modo, a partir de 2008 ingresa exitosamente al ramo editorial con el lanzamiento de El Libro Amarillo, La Guía de Estilo Totalmente Palacio, que se edita dos veces al año, y, desde 2010, La Gaceta de El Palacio de Hierro, de aparición quincenal, que cada día se consolidan más en el competido mundo de las publicaciones de moda y estilo de vida.

MIRANDO HACIA DELANTE
La historia de El Palacio de Hierro es tan rica que no alcanza a contarse en unas cuantas páginas. Es una crónica llena de anécdotas, trabajo y crecimiento, pero también de una empresa que ha puesto el nombre de México muy en alto desde su creación en 1888, y que la ha llevado a ser la mejor tienda de México. Te invitamos a seguir escribiendo juntos esta gran historia y descubrir la grata experiencia que constituye visitar cada una de nuestras tiendas.

 

Con información de Luz María Silva y Rodrigo Flores.

En este artículo: El Palacio de Hierro, Portada
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