Carmen Dell’Orefice

Dueña de una belleza imponente y una trayectoria única.

Domo del Théâtre du Châtelet

Porte, sofisticación y sencillez son algunas palabras que definen a esta extraordinaria mujer. Hija de un violinista italiano y una bailarina húngara comenzó su carrera como modelo desde niña tras ser convencida por la esposa de un artista —amigo de la familia—. Al poco tiempo, Clifford Coffin (1870-1959; fotógrafo británico) se fijó en ella y la inmortalizó en la prestigiosa revista Vogue, con sólo trece años. Así comenzó una larga y exitosa trayectoria. Desde entonces se ha convertido en la mujer que más veces ha aparecido en la portada de Vogue. A sus más de ocho décadas de edad sigue trabajando arduamente y es, para muchos, un ícono de belleza y una mujer ejemplar. Ha participado, en diversas ocasiones, en campañas de El Palacio de Hierro. Conoce un poco más de esta extraordinaria mujer.

¿Cómo te describirías?

Soy completamente ying-yang, introvertida y extrovertida.

¿Quién, además de ti, es tu Carmen favorita?

Después de Carmen de Bizet, siempre me encantó Carmen Miranda (1909-1955; legendaria cantante de samba y actriz brasileña). Toda mi vida quise bailar como ella.

¿Cuál es tu accesorio favorito?

Mi cadena y cruz bizantinas, que llevo todos los días. Son mi sello personal. También la perla y la piedra que corresponden a mi signo astral. Y esta temporada [primavera], mi mascada de chiffon con estampado de leopardo es una de mis piezas favoritas.

¿Cuál es tu mantra personal?

Haz todo con amor y déjate ir. Trata a los demás como te gustaría ser tratado.

¿De dónde obtienes tanta energía?

No gasto más energía de la que me fue dada. Vivimos en un universo de mundos energéticos. Todos pasamos nuestra vida descifrando cómo funcionar en él, y la energía es la sustancia con la que nuestros cuerpos y todas las demás cosas están formados. Soy un ser en constante evolución, como el resto de las personas, y no hago más que tratar de aprender y entender mi entorno para así poder hacer mi pequeña contribución a este planeta.

 

Benoît Peverelli y Carmen Dell’Orefice

 

¿Cuál es tu definición de estilo?

Para mí, menos es más, excepto ¡en ocasiones muy especiales! Como solía decir la maravillosa Babe Paley (1915-1978), la famosa socialité de la década de los 40: “Cuando haya dudas, menos es mejor”.

¿Quiénes son tus íconos de la moda?

Charles James (1896-1978; considerado el primer couturier estadounidense); Mainbocher (Main Rousseau Bocher; 1890-1976; primer diseñador de moda estadounidense en triunfar en París); James Galanos (diseñador de moda estadounidense, famoso por vestir a personalidades como Nancy Reagan); Chado Ralph Rucci (el segundo diseñador estadounidense, después de Mainbocher, en ser invitado a presentar una colección de alta costura, en París, bajo su propio nombre); Alberta Ferretti (para quien ha modelado en varias ocasiones); Roberto Cavalli, y Alexander McQueen (1969-2010).

Puente de Bir-Hakeim

¿Qué te dejó el haber bailado gran parte de tu vida?

Una conciencia plena sobre mi cuerpo y las bases para ser disciplinada, tener excelente condición física, mucha energía y ¡una buena postura!

¿Cuál ha sido tu momento de mayor orgullo?

Dar a luz a mi hija [Laura]; después de eso, haber ganado varios concursos de natación y cuando mi soufflé sale a la perfección.

¿Y tu secreto de belleza?

¡No hay secretos! Sólo gente holgazana y autocondescendiente, con poca capacidad de enfocarse y ser disciplinada. Pienso que la clave está en la moderación y en atender tanto a nuestro interior como al exterior. Y, claro, descansar lo suficiente.

¿Podrías contarnos alguna anécdota cuando posaste para Richard Avedon, Helmut Newton o Salvador Dalí?

Al principio Avedon (1923-2004; uno de los más grandes retratistas de la historia) no me quería, no le caía bien. En realidad él fue el que me enseñó a ver mi verdadero reflejo en el espejo. Aprendí a mirarme tal y como él me veía, a apreciar mis atributos y a corregir mis imperfecciones. Nuestra amistad fue creciendo con los años, en los que hicimos numerosas campañas y fotografías icónicas.

A Dalí lo conocí por medio de Cecil Beaton (1904-1980; ganador del Oscar en varias ocasiones, en la categoría de mejor vestuario), cuando yo tenía 14 años. Nuestra amistad duró desde el momento en que nos conocimos hasta el día de su muerte.

Norman Parkinson (1913-1990; talentoso fotógrafo de moda británico, cuyo trabajo apareció de manera recurrente en la revista Vogue), con quien llevaba mucho tiempo colaborando, me prohibía trabajar con Helmut Newton (1920-2004; uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX). Parkinson era sumamente posesivo conmigo; para él, yo era su modelo.

Italia, Hungría y Nueva York, ¿qué significan para ti?

Italia, mi padre; Hungría, mi madre, y Nueva York, yo.

¿Alguna cualidad que sólo te defina a ti?

No lo sé, quizá mi forma de pensar. Creo que todos somos muy parecidos, más de lo que nos gusta admitir. Somos santos y pecadores en diferentes grados. Y yo, no soy la excepción.

¿Quién es tu artista mexicano favorito?

Tengo varios: Diego Rivera y Frida Kahlo, pero también David Alfaro Siqueiros.

¿Qué te hizo decir que sí a participar en campañas de El Palacio de Hierro?

En realidad fue Françoise Lavertu (directora de comunicación de El Palacio) quien, con su encantador trato, me convenció para que El Palacio de Hierro y yo congeniáramos a la perfección. Sin duda, ella estaba en lo correcto. Y me siento muy contenta de que así sea.

¿Sabías que te has convertido en todo un ícono de la moda en México después de aparecer en campañas de El Palacio de Hierro? ¿Qué opinas acerca de esto?

No, no lo sabía; sin embargo me siento encantada de saber que me he convertido en una estrella del universo de su histórico país, gracias a El Palacio de Hierro. Espero que sigamos brillando juntos por mucho tiempo.

NOTAS RELACIONADAS